Juarroz
13 Ahora tan sólo, en este pobre rostro en que te caes, he visto el rostro de la niña que fuiste y te he sentido varias veces mi madre. Me he sentido el hijo de tus juegos, del mundo que creabas y esperabas como un tibio regalo de cumpleaños. Y también de los sueños que nunca confesaste para que nadie más sufriera por ellos. Me he sentido el hijo de tus primeros gestos de mujer, esos que también hubieras querido ocultar y hasta ocultarte, para abreviar en el mundo la irrealidad del asombro. Me he sentido el hijo de los movimientos que me preparaban como a un antepasado de la muerte, dibujo obsesionado por la inserción de sus escamas. Y te he sentido luego la circunferencia de mi trébol pasmado, el ángulo del compás que se abría, el mapa de mis fiebres confundidas con viajes, la caracola de mis ecos de hombre. Y te he sentido aún más, te he sentido llegar a ser dos veces mi madre para que ...